<body><script type="text/javascript"> function setAttributeOnload(object, attribute, val) { if(window.addEventListener) { window.addEventListener('load', function(){ object[attribute] = val; }, false); } else { window.attachEvent('onload', function(){ object[attribute] = val; }); } } </script> <div id="navbar-iframe-container"></div> <script type="text/javascript" src="https://apis.google.com/js/plusone.js"></script> <script type="text/javascript"> gapi.load("gapi.iframes:gapi.iframes.style.bubble", function() { if (gapi.iframes && gapi.iframes.getContext) { gapi.iframes.getContext().openChild({ url: 'https://www.blogger.com/navbar.g?targetBlogID\x3d14848848\x26blogName\x3del+MAMALON\x26publishMode\x3dPUBLISH_MODE_BLOGSPOT\x26navbarType\x3dTAN\x26layoutType\x3dCLASSIC\x26searchRoot\x3dhttps://mamalon.blogspot.com/search\x26blogLocale\x3des_419\x26v\x3d2\x26homepageUrl\x3dhttps://mamalon.blogspot.com/\x26vt\x3d-1742287592853654239', where: document.getElementById("navbar-iframe-container"), id: "navbar-iframe" }); } }); </script>

sábado, marzo 31, 2018

Crónicas del GAYhound

Durante muchos años trabaje turno de noche en una central de camiones del sur de Texas.  Específicamente Greyhound Lines.  En este trabajo me di cuenta que las cosas más bizarras pasan en la madrugada, especialmente cuando la terminal esta situada en el centro de la ciudad.

Normalmente después de las 2 AM era todo silencio, sólo se podía escuchar el eco del televisor de la sala de espera.   Un día a las 4.13 AM sonó el teléfono de la taquilla.   Son las 4 AM, quien vergas marca tan tarde?  Solo lo ignore, pero la llamada siguió sonando.  Después de cuatro llamadas es normal pensar que en verdad debe ser algo importante, so decidí contestar.

El hombre del otro lado de la línea tenía un acento extraño, ese acento que se pierde en el limbo del español y el inglés.  El hombre pregunto por salidas a Houston, TX así que le di la información necesaria.   Este vato de repente me dice: "esque necesito estar en Houston a las 8 AM."  Guarde silencio ante su estupidez y le expliqué que era imposible llegar a Houston a esa hora.  El ogete éste, de repente me cambia la jugada y dice que el esta en Austin, TX.  Así que le informé que estaba llamando a Laredo y le di el número correcto para que pidiera información.   El hombre confundido me pregunta "No sabes quien soy? No reconoces mi voz?"  Fui sincero y le dije que no tenía puta idea de quién era.  Y entonces es cuando se pone extraña la cosa, la verguita me dice "Soy Gustavo Cerati"  Todavia yo de pendejo le hice preguntas sobre el legendario rock argentino para ver si era cierto.   Tuvimos una conversación muy amena y de repente me dice: "Es tiempo, debo de irme" y cuelga la llamada.

Después de esa llamada recordé que Cerati era un vegetal y mi mente explotó.  Pinche Cerati descubrió como comunicarse con el poder de su cerebro de zanahoria.   Me quede pendejo.